Los cuidadores de bonsais: ignorando la gestión del talento.

Ayer viendo la tele, una directora de RRHH hablaba de la importancia de retener el talento en la empresas sobre todo en tiempos de crisis, qué ironía ¿no?, lo normal sería mantener a los mejores y mejorar como empresa para que se queden (porque entre tu y yo esto de retener el talento, ya tampoco suena bien, ay, cuánto eufemismo, que bien nos iría a los de RRHH, esto tampoco está bien dicho ahora, pensar en cosas más sencillas y no sólo en cambiar nombres)

TeoríaCuidadorBonsais

Siempre he sido muy crítica con todo aquello que conlleva la gestión del talento, entiéndaseme, no quiere decir que no sea valiosa, que lo es, sino que las bondades que se predican de la misma no siempre se llevan a cabo. Baste como muestra el cuantioso número de talentos españoles diseminados a lo largo de mundo. Algo se está haciendo mal en el I+D+I, cuando buena parte de nuestros talentos corren a hacer las maletas en busca de mejores oportunidades profesionales y mejor remuneración (que todo hay que apuntarlo).

Nota: mientras reviso este post, he escuchado que el Gobierno Vasco estudia incentivar la contratación de “talentos expatriados” (volvemos con el eufemismo, si eres del primer mundo, eres un expatriado, si eres del segundo, tercero… un inmigrante)

Siguiendo en la línea de la gestión del talento, me viene a la cabeza la teoría del cuidador de bonsais (cuyo copyright no es mío sino de alguien muy cercano y querido para mi), en ella aquellos personajes, personajillos y entes que pululan por la empresa (con bastón de mando incluido) bajo una pátina de saber infinito se cuidan de segar, seccionar, ningunear y menospreciar a todos aquellos talentos y personal que empiecen a hacerle sombra y por ende, descubran su mediocridad. Prefieren seguir cuidando bonsais y cortando brotes, que aceptar que ellos nuncan alcanzarán a sus “bonsais”, y que tan siquiera son tan lúcidos/as como para hacerlos crecer.

Dentro de la teoría del cuidador de bonsais, subyace el miedo a lo desconocido, el “aquí siempre lo hemos hecho así”, el que descubran que detrás de toda esta “buena planta” se esconde alguien mediocre y con ganas de amedrentar a toda persona que le eclipse, ya se sabe, la mediocridad es un mal muy extendido en todas las jerarquías.

Por esto, considero que un paso previo a la gestión del talento, sería la “limpieza de cuidadores de bonsais” que no dejan crecer a los arboles ni alcanzar el camino del talento, apartar tanta parafernalia que adorna esa “estirpe” y empezar por gestionar con la cabeza y no con el marketing, lo digo porque caben aquí  empresas que llevan a gala la gestión del talento, con bombo y platillo  y la gestión del “cobro” la tenemos a niveles de los 70. Si no pagas al talento, el talento se irá, parece obvio ¿no?, pues así estamos aún a 2015…

Parafraseando a Ana María LLopis, para hacer un buen equipo siempre hay que rodearse de gente mejor que uno.

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