El encanto de cuestionarse.

Por 4 febrero, 2016Recursos Humanos

He hablado en muchas ocasiones de la motivación, de la necesidad de creer en una/o misma/o, de quererse un poquito para alcanzar aquellas metas que te propones. Pero hoy no quiero hablarte de esto sino de la capacidad para cuestionarte, para revisar tus decisiones y tu camino. Empezaré por la primera frase:

“De todas las cosas seguras, la más segura es la duda”

 

el encanto de cuestionarse

Vaya por delante que esto no es una revisión con luz y taquígrafos, para que saques un cilicio y te lo apliques cual cartujo o monje en El Código Da Vinci (qué gran libro, ¿eh?, modo ironía on). Te animo echar la vista atrás para saber qué errores has cometido y qué debes mejorar, para mantener esa capacidad crítica para con una/o misma/o, la complacencia, el narcisismo son unos traicioneros compañeros de viaje. Por eso dudar, cuestionar, te hará avanzar.

¿Por qué hoy traigo a colación esta cuestión?

Quizá sea que,  cuando durante mucho tiempo te regalan los oídos, te conviertes en un “referente” laboral para tus compañeros/as, nadie te tose porque eres como una extensión de Dios en la tierra, llega la vida y te suelta un zasca en toda la boca que te hace replantear si realmente te has “aburguesado” y vives de una exiguas y lamentables rentas de lo que hacías o trabajabas hace tiempo. Todo lo que sube, baja, por eso será conveniente que seas la/el dueña/o de la palanca.

De vez en cuando, (solamente me pongo de vez en cuando, Extremoduro dixit) viene bien un “Zas” que te hace pensar sobre si lo que haces está bien o por qué no has conseguido aquello que querías, al menos a mi me pasa, ¿pensabas que no me pasaba?. Pues sí, me pasa. Hay una frase que alguien muy querido para mi emplea mucho, sé que no es suya, pero dice:

“Me lo estoy pasando tan bien, que pienso que va a venir la policía a detenerme”

Pues eso, antes de emborracharte, de dejarte llevar por esa felicidad plena y ese nadie me dice las cuatro verdades del barquero, de vez en cuando, plantéate:

  • ¿Cuánto tiempo alguien no me dice lo que no quiero escuchar?
  • ¿Cuánto tiempo hace que a alguien no le gusta mi trabajo?
  • ¿Cuánto tiempo hace que todo el mundo considera que lo hago todo bien?
  • ¿Cuánto tiempo hace que no me equivoco?
  • ¿Cuánto tiempo hace que mis clientes no se quejan?
  • ¿Cuánto tiempo hace que no cometo errores?
  • ¿Cuánto tiempo hace que no pienso que tengo que mejorar?
  • ¿Cuánto tiempo hace que creo que ya lo sé todo?
  • ¿Cuánto tiempo hace que no dudo?
  • ¿Cuánto tiempo piensas que no hay nadie mejor que tú?
  • ¿Cuánto tiempo…?

Sirva mi reflexión, si es que de algo te sirve,  para hacerte reflexionar (valga la redundancia), cuestionar, mejorar y volver a empezar. Si dejas de cuestionarte es que quizás estés más cerca de la abulia, la apatía y la idiocia de lo que crees. (ya sabes este es mi lado “sentencias” igual tengo que empezar a cuestionármelo)

¿Tú te cuestionas?

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