Firma invitada: La mejor estrategia para mejorar la empleabilidad por la Universidad Internacional de Valencia

¿A qué llamamos empleabilidad? Lo podemos definir como un cóctel de actitudes y aptitudes que, de forma coordinada, determinan la capacidad para conseguir un empleo o mantener el que ya se tiene. La palabra estrella es competencias. La mayor parte del trabajo está orientada a la necesidad de reforzar las habilidades para crecer como personas y como profesionales.
Esta tarea, ya no es fácil en sí misma. Pero con esfuerzo, puedes ir más lejos en el desarrollo de tu empleabilidad, no sólo para lograr un puesto de trabajo sino para alcanzar aquel que realmente te satisfaga y te motive.

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¿Cómo lograrlo? Las claves están en ti. Te damos una estrategia, basada en dos planos, para potenciar el desarrollo de tu empleabilidad. El primero a través del autoconocimiento y, desde ahí, progresivamente, debes ir potenciando tus capacidades para las relaciones externas (personas, empresas, profesionales etc.) y marcarte objetivos para mejorarlas.

El desarrollo personal.

Tu empleabilidad se basa en lo que eres y lo que puedes ofrecer. Ninguna estrategia tendrá éxito si no parte de uno mismo. Del conocimiento de tus puntos fuertes y débiles, de cómo piensas, de cómo sientes, de cómo te enfrentas a los retos.

Estos son los primeros pasos a dar:

Autoconocimiento. Se trata de identificar lo que realmente te gustaría hacer y las capacidades, recursos y limitaciones que tienes para lograr esa meta. El autoconocimiento sirve para saber cuál es el punto de partida, después hay que reforzar la confianza en tus fortalezas, ser positivo, y estar convencido de todo lo que puedes mejorar. Este proceso implica visualizar las áreas de crecimiento y mejora, y marcarse objetivos para alcanzarlas.

Motivación. Podría ser ya el primer punto. No hay nada más importante. Sin motivación, ni siquiera se puede empezar. Motivación para el autoconocimiento, para la formación continua, para la flexibilidad, para afrontar los cambios y transformaciones necesarias sin miedo.

Flexibilidad y adaptación al cambio. Para desarrollar cualquier capacidad o habilidad necesitas un cambio. Y los cambios implican una actitud positiva, para ampliar horizontes y contemplar nuevas posibilidades. Debes estar preparado para cualquier reciclaje profesional. Lo que hoy funciona, mañana puede haber cambiado.

Autonomía. Implica el no depender de terceros, cada uno debe ocuparse de su desarrollo personal. En vez de esperar, hay que hacer que las cosas sucedan.

El desarrollo social 

Según vayas alcanzando la mejor versión de ti mismo, llega el momento de enfrentarse el entorno. Estas son las competencias que se deben reforzar.

Análisis del entorno laboral. Muchas empresas no encuentran los profesionales que necesitan. Es imprescindible saber que perfiles se están buscando y que capacidades se demandan. En un entorno tan cambiante, arrastrado por la era digital, también conviene saber dónde estarán las posibilidades en el futuro y cómo nos podemos adaptar a ellas.

Habilidades sociales. No se puede dudar de la importancia de la red de contactos (networking) y de crear una marca personal, que te identifica ante los demás. Mejorar la capacidad de comunicarte con los demás y la empatía te permiten generar relaciones sociales más productivas y solidas, al tiempo que aumenta tus posibilidades en las entrevistas de trabajo.

Trabajo en equipo. La colaboración es un valor al alza. Los objetivos de las empresas se cumplen mejor organizando equipos de trabajo. Tu función en estos equipos o tu capacidad para liderarlos y ofrecer ideas innovadoras (liderazgo transformacional) serán claves para tu desarrollo profesional.

¿Qué necesitan las empresas?

Los empresarios no buscan sólo formación o experiencia. Valoran los empleados multidisciplinares y buscan gente con entusiasmo, motivación, responsabilidad; personas resolutivas y buenos colaboradores. Que puedan llegar a ser líderes que transformen la organización.

En concreto, hay dos competencias muy valiosas para tu desarrollo personal y profesional.

La gestión del tiempo. El tiempo es un recurso limitado. La capacidad para sacar el trabajo adelante y una alta resistencia al estrés son competencias muy valoradas. Las técnicas que te ayuden en la gestión y optimización del tiempo debes potenciarlas.

La adaptación a la era digital. Cada vez más puestos de trabajo requieren habilidades tecnológicas. Y es un proceso que irá a más. No es negociable, por lo tanto no debes quedarte atrás.

En el fondo, ser empleable es tener la capacidad de adaptar y adecuar tu perfil al del puesto de trabajo. Sin embargo, aunque un empresario sepa qué tipo de empleado le gustaría tener, otra cosa es que los puestos de trabajo estén bien definidos y con las competencias claras. Tu misión es: primero adaptarte y, una vez dentro, consolidar y demostrar todo lo que puedes aportar y mejorar.

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Si quieres profundizar más, te recomiendo esta guía gratuita sobre empleabilidad redactada por la Universidad Internacional de Valencia: >> La empleabilidad. Factores clave para potenciar tu desarrolllo profesional <<

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