No soy una Superwoman ¿y qué?

Por 17 octubre, 2014Miscelánea, Opinión

No pensaba escribir sobre esto, pero parece que todos y algunas (y ésta es la parte más triste) se tomaron la pastilla de la estulticia estos días, prefiero pensar que se tomaron algo y no que son así de “fábrica”.

superwoman

Día 1.

Señora del Círculo de Empresarios que se marca, según palabras textuales, “una confesión políticamente incorrecta” sobre la imposibilidad de conciliar y de ser productiva cuando se está en época “fertil”. Más palos sobre las ruedas, lo que me indigna es que sea una señora, madre (de familia numerosa) a la sazón, sea incapaz de tener una pizca de empatía para con las mujeres, ya que no todas la mujeres disponemos de un salario tan alto como para contratar ayuda para alguien cuide de nuestros/as hijos/as. Ésta es la otra variante a la que se enfrentan muchas profesionales que dejan sus trabajos ante la imposibilidad de un rédito económico al compaginar trabajo y ayuda en el cuidado de los hijos.

Triste, lamentable y desazonador que sean las propias mujeres quienes siempre tengan  que elegir. Ya conté en un artículo hace años sobre una responsable de RRHH que también abogaba por contratar mujeres que DECIDAN no ser madres. Lo pongo en mayúsculas, porque esto es una DECISIÓN PERSONAL Y NO IMPUESTA. Preguntas sobre si vas a tener hijos, si los tienes… son items a desterrar, denunciar y erradicar como profesionales de RRHH. (a día de hoy, varias de mis clientes son preguntadas por estas estupideces y lo más triste es que seamos las propias mujeres las que lo hagamos)

Día 2.

¡Albricias! Los gigantes del progreso tecnológico empiezan a ser los gigantes del retroceso en el avance y el empoderamiento de las mujeres. Los buenos señores, y sospecho que también señoras, de Apple y Google ¿proponen? a sus trabajadoras congelar sus óvulos para seguir desarrollando su carrera laboral y luego ser madres “seniles”, porque está claro que es mucho más provechoso para una sociedad tener rendimientos económicos y aprovechar el talento femenino hasta exprimir su vida profesional y dejar las migajas para su familia.

Revestirlo de incentivo económico por ser un tratamiento caro y de difícil acceso, es aún más abominable. Hablando con médicos me indican que este tratamiento de congelación se emplea en mujeres con problemas o con tratamientos que pueden dañar su capacidad de concepción, no se hace sin ton ni son.  ¿De verdad las mujeres vamos a permitir que nos digan cómo y cuándo tenemos que ser madres? ¿Qué va ser lo próximo que nos retiren la menstruación por los cambios emocionales y hormonales que generan y pueden afectar a la productividad? ¡Venga ya!. Siento el tono, pero vamos para atrás  no hacia adelante.

Día 3.

Cargo de la Comunidad de Madrid, que decide apartar a una trabajadora tras comentarle su decisión de ser madre, porque según la “eminencia en productividad” dicha señora no podrá ser igual de eficiente. ¿Pero qué idioteces son éstas? ¿Quién es este señor, el gurú de la gestión del tiempo?
Añadiendo más leña al fuego la “insigne relaxing cup”, que en primer momento estuvo a la altura reprobando a este señor y condenando sus declaraciones, termina con un “sabemos llevar el trabajo y nuestra casa”. Ah, que la casa es solo nuestra, se ve que el resto de miembros, sobre todo masculinos, sólo tienen que trabajar. (me viene a la mente la película La sonrisa de Mona Lisa en la que enseñaban a talentosas mujeres a cuidar de la carrera de sus maridos…)

El hartazgo es mayúsculo, la igualdad no se trata de dar más horas a una mujer para que cuide a su familia sino de concienciar a sus parejas y a la sociedad de que la maternidad, el cuidado de la casa y demás tareas,  mal asignadas culturalmente a las mujeres,  son cosa de dos: las camas no se hacen solas, la cena tampoco, el baño de los niños/as…etc., etc. Que las mujeres también formamos un papel fundamental educando a nuestros hijos e hijas por igual, pero la sociedad tiene que implicarse no sólo planteando medidas de conciliación sino que la misma ha de hacerse desde dos lados, el masculino y el femenino. (lamentable lo que escuchaba en la radio, donde   un señor indicaba que tras solicitar un permiso de paternidad, en su empresa se rieron de él con esta frase: “¿le vas a dar el pecho?” )

Necesitamos un cambio, para que las mujeres podamos alcanzar las metas profesionales que nos propongamos, que seamos nosotras quienes decidamos qué parte de nuestra vida dedicamos a nuestro trabajo y a nuestra vida personal, que si decidimos tener hijos no encontremos trabas y si decidimos no tener hijos no nos estigmaticen (sobre la nomenclatura NoMo, no mother prefiero no comentar). Que no nos volvamos mujeres salvajes imitando los comportamientos masculinos, en una carrera, que de seguir, así tendremos perdida. Yo no quiero ser una SuperWoman, quiero ser una mujer feliz con mi vida y mi trabajo.

PD: Sobre la imagen que debemos dar, los tacones y otras tiranías sobre la imagen femenina en los negocios hablaremos otro día.

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  • Admiro a todas esas mujeres que son mamás y día tras día demuestran su habilidad y fuerza para sacar adelante a sus hijos, su hogar y su trabajo. Seguro que es un no parar todo el día.
    Bravo a todas vosotras!!!

  • María del mar Llopico dice:

    Enhorabuena por tu artículo Belén, muy oportuno y afinado. Me sumo a tu sentir, basta ya de que se nos denigre tanto en los medios con declaraciones bochornosas y absurdas, nunca una persona trabaja tanto como cuando se es madre y trabajadora, al esfuerzo físico y personal, se suma la cantidad de tareas que afrontamos a diario en casa y en nuestros puestos de trabajo,… para después escuchar que no somos productivas, o este mundo empieza a mirar con ojos más humanos o todas a congelarnos los óvulos y a ser madres sexagenarias. Un abrazo.

    • Gracias Mar, no mucho más que añadir a lo que dices. A veces la indignación es grande, creo que en el artículo lo dejo patente. Un placer como siempre tenerte por mi blog.

      Un abrazo.

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