Hoy te aviso, te anuncio que hoy renuncio. Cómo dejar un trabajo.

Aunque no lo creas y todo te parezca un espejismo, en algún momento de tu vida tendrás que dejar un trabajo, bien porque quieres mejorar o bien porque estás tan harto/a que no aguantas más, porque aunque lo creas, puede que trabajos que te encantaban dejen de hacerlo y más en este entorno cambiante, en los que muchos puestos o empleos desaparecerán y tendrás que estar continuamente en desarrollo; adquiriendo nuevas competencias y habilidades.

Cómo renunciar a un trabajo de forma adecuada

Evita hacer este tipo de concesiones…

Sin embargo, independientemente de los motivos que te lleven a dejar un trabajo, lo que va a diferenciarte de otros/as es la manera, la forma en la que haces esta transición, cambio, patadita… (no sigo, que al final me embalo)

 

Pueden ser muchos los momentos en los que debas cambiar:

  • Ascenso a una posición superior
  • Dejar la empresa para marcharse a la competecnia
  • Abandonar el trabajo por falta de motivación
  • Abandonar el trabajo por ambiente laboral imposible
  • Dejar el trabajo por motivos personales

Todas y cada una de ellas tiene algunos puntos en común

Evalua tu decisión.

Como inicio debes sopesar esta decisión, aunque te vayas al trabajo por el que llevas suspirando media vida, no se trata de que les hagas una “peineta” y le digas cual Schwarzenegger: Sayonara Baby! Al final y al cabo, aquello que tanto pregonan los psicólogos (cognitivo conductivas, por supuesto, si eres psicoanalista desde el minuto uno eres un perversos polimorfo y ya nada te detendrá, chiste para psicólogos) del efecto ultimaría.

Efecto ultimacía, efecto contrario al efecto primacía, el argumento segundo anulará al primero, esto pasará si el segundo estímulo o argumento tienen la intensidad suficiente para anular al primero. 

Dicho en román paladín, si te has pasado media vida haciendo las cosas bien en tu empresa, no  lo vayas a estropear por hacerte una salida “triunfal”, por tanto, has de sopesar y cuidar el comportamiento y pasos que des para dejar tu actual trabajo.

Si, ya sé, que es la oportunidad que necesitabas, que no aguantas más, que el pelo se te ha empezado a caer, que tu nivel de estrés  está llegando a límites que jamás pensabas, pero antes de entrar como un cowboy en una cantina y con las manos en los revólveres, sopesa si estás tomando la decisión correcta. Otra cuestión, es que si quieres tener la certeza al 100% de que estás acertando, mejor que vayas pensando en un plan de jubilación. Esa certeza nunca la tendrás, los caminos del desarrollo profesional son inescrutables, o eran los del señor…

Puedes hacerte varias preguntas:

  • ¿Tienes otro trabajo?
  • ¿Cuáles son las condiciones del nuevo trabajo comparadas con las actuales?
  • ¿Qué funciones voy a desempeñar?
  • ¿Cómo se trabaja?
  • ¿Cuánto tiempo estoy dispuesto a aguantar sin empleo?
  • ¿De qué dinero dispongo si se da el peor de los escenarios?

También puedes valorar con una persona de tu confianza dentro de la organización este cambio, alguien que te ayude a ver otra perspectiva. Incluso un/a consultor/a de carrera puede ayudarte.

Respeto. 

Ponte una y otra vez la canción de Aretha Franklin y repítete: yo no haría cosas a los demás que no me gustaría que me hiciesen a mi… La forma en que tratas a tu equipo, a tus compañeros/as, jefes/as y otros miembros va a quedar “like a huella”,  como “tus últimos momentos de gloria”, a menos que si tampoco lo has hecho muy, muy, muy bien,  lo intentes enmendar un poquito (aunque se conocen casos, que ni con salfumán)

Avisa.

Si la pelota está en tu tejado, y sabes que el partido (trabajo, posición, etc) ya es tuyo, avisar es una obligación y hacerlo con la mayor antelación posible va a facilitarte tanto las cosas a ti, como a la empresa, jefes y/o departamentos que dejas. Lo dicho, pensar en lo más beneficioso para ambas partes, aquello del win-win.

Conviértete en un/a facilitador/a.

Si ya has  decidido tu marcha, tienes que facilitar varias cuestiones:

  • Cerrar proyectos inconclusos o dar toda la información conveniente a la persona/a que vayan a hacerse cargo.
  • Intenta dejar el menor lastre posible (esto incluye marrones)
  • Ayudar a promocionar o participar en la decisión de la persona más idónea para sustituirle, pero no estás obligado/a a permanecer más tiempo en tu lugar de trabajo (claro está, con aviso previo) hasta que se produzca el relevo.
  • Estar a disposición dos semanas después de tu salida para cualquier duda o imprevisto que pueda surgir.
  • Puedes dejar por escrito algunas recomendaciones o consejos que puedan ser de utilidad
  • Informar, en el caso de posiciones directivas, sobre funciones y rendimiento del equipo para acelerar los procesos y la gestión de los mismos.
  • Si tu incorporación ha de hacerse de manera inmediata, intenta disculparte y ser consciente del perjuicio que puedes ocasionar tanto a tu equipo, jefe/a y empresa.

Un último apunte, no te pases de frenada y quieras controlar más de lo que debes, recuerda que te vas. Tampoco adoptes la posición “ancha es Castilla” y no aparezcas por la oficina, total, para lo que te queda.

Cómo tengo que renunciar

Existen tres formas:

  • Presencialmente y de manera directa a la persona responsable
  • Vía correo electrónico
  • Vía telefónica

Independientemente del método elegido debes plantearte estos aspectos:

  • Se trata de irse por la puerta grande y de mantener los puentes, no de arrasar como Rambo
  • Dicho popular: este mundo es un pañuelo, no sabes dónde tu camino puede volver a cruzarse con tu antigua empresa, compañeros, jefes… Por ello conviene, que no los dejes en mal lugar ni aproveches para repasar la lista de desagravios de estos últimos 20 años
  • Habla o escribe de lo que ha aportado trabajar allí, del bagaje que te llevas (escribir varias razones te ayudará, siempre en positivo)
  • No hay una obligación (salvo que tu contrato estipule algo distinto) de explicar las verdaderas razones por las que abandonas la posición
  • Otro de los objetivos es que durante “el acto de renuncia” puedas solicitar cartas de recomendación
  • La educación y la humildad deben presidir todo el proceso, deja de pavonearte
  • Repite, relaciones, mantener relaciones

No te lleves nada  que no sea tuyo.

Si ya sé que el quitagrapas era maravilloso, pero no va a decir mucho de ti si arramblas con todo lo que tenías en tu despacho u oficina. Ni que decir tiene otros “fungibles” como ordenador, teléfono, tablet y demás “wearables” no están a tu disposición. Punto muy importante, no te lleves información o datos que firmastes como confidenciales, te estás haciendo un flaco favor.

No quemes todas la naves.

Planea cómo seguir en contacto con tus antiguos jefes/as, compañeros/as, LinkedIn y sus datos de contactos serán una herramienta fundamental para tu red, sin red por muy listo/a que seas no llegarás muy lejos, o a lo sumo caerte en el momento más inoportuno.

Cierra todos los detalles.

Puntos a revisar serán:

  • Finalización de contrato
  • Remuneraciones a percibir
  • Deposito de credenciales, contraseñas…

Despídete de todos/as.

Aunque tu marcha afecte sólo a tu equipo o colaboradores/as, en la medida de lo posible debes hacer partícipe de tu marcha a aquellas personas con las que has compartido estos años de trabajo.

Recuerda, no es cuándo te vas, sino cómo realizas ese proceso, el cuidado de estos detalles puede marcar tus futuros pasos, como ya te decía antes aquello de: el mundo es un pañuelo, pero mientras te dejo con este video que seguro que recordarás e igual te da ideas ;).

¿Quieres contarme tu experiencia?

¿Cómo te fue?

¿Qué no volverías a hacer?

 

banner-plan-cdc

Deja tu comentario