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No soy una superwoman

No soy una Superwoman ¿y qué?

Por | Miscelánea, Opinión | 6 Comentarios

No pensaba escribir sobre esto, pero parece que todos y algunas (y ésta es la parte más triste) se tomaron la pastilla de la estulticia estos días, prefiero pensar que se tomaron algo y no que son así de “fábrica”.

superwoman

Día 1.

Señora del Círculo de Empresarios que se marca, según palabras textuales, “una confesión políticamente incorrecta” sobre la imposibilidad de conciliar y de ser productiva cuando se está en época “fertil”. Más palos sobre las ruedas, lo que me indigna es que sea una señora, madre (de familia numerosa) a la sazón, sea incapaz de tener una pizca de empatía para con las mujeres, ya que no todas la mujeres disponemos de un salario tan alto como para contratar ayuda para alguien cuide de nuestros/as hijos/as. Ésta es la otra variante a la que se enfrentan muchas profesionales que dejan sus trabajos ante la imposibilidad de un rédito económico al compaginar trabajo y ayuda en el cuidado de los hijos.

Triste, lamentable y desazonador que sean las propias mujeres quienes siempre tengan  que elegir. Ya conté en un artículo hace años sobre una responsable de RRHH que también abogaba por contratar mujeres que DECIDAN no ser madres. Lo pongo en mayúsculas, porque esto es una DECISIÓN PERSONAL Y NO IMPUESTA. Preguntas sobre si vas a tener hijos, si los tienes… son items a desterrar, denunciar y erradicar como profesionales de RRHH. (a día de hoy, varias de mis clientes son preguntadas por estas estupideces y lo más triste es que seamos las propias mujeres las que lo hagamos)

Día 2.

¡Albricias! Los gigantes del progreso tecnológico empiezan a ser los gigantes del retroceso en el avance y el empoderamiento de las mujeres. Los buenos señores, y sospecho que también señoras, de Apple y Google ¿proponen? a sus trabajadoras congelar sus óvulos para seguir desarrollando su carrera laboral y luego ser madres “seniles”, porque está claro que es mucho más provechoso para una sociedad tener rendimientos económicos y aprovechar el talento femenino hasta exprimir su vida profesional y dejar las migajas para su familia.

Revestirlo de incentivo económico por ser un tratamiento caro y de difícil acceso, es aún más abominable. Hablando con médicos me indican que este tratamiento de congelación se emplea en mujeres con problemas o con tratamientos que pueden dañar su capacidad de concepción, no se hace sin ton ni son. ¿De verdad las mujeres vamos a permitir que nos digan cómo y cuándo tenemos que ser madres? ¿Qué va ser lo próximo que nos retiren la menstruación por los cambios emocionales y hormonales que generan y pueden afectar a la productividad? ¡Venga ya!. Siento el tono, pero vamos para atrás  no hacia adelante.

Día 3.

Cargo de la Comunidad de Madrid, que decide apartar a una trabajadora tras comentarle su decisión de ser madre, porque según la “eminencia en productividad” dicha señora no podrá ser igual de eficiente. ¿Pero qué idioteces son éstas? ¿Quién es este señor, el gurú de la gestión del tiempo?
Añadiendo más leña al fuego la “insigne relaxing cup”, que en primer momento estuvo a la altura reprobando a este señor y condenando sus declaraciones, termina con un “sabemos llevar el trabajo y nuestra casa”. Ah, que la casa es solo nuestra, se ve que el resto de miembros, sobre todo masculinos, sólo tienen que trabajar. (me viene a la mente la película La sonrisa de Mona Lisa en la que enseñaban a talentosas mujeres a cuidar de la carrera de sus maridos…)

El hartazgo es mayúsculo, la igualdad no se trata de dar más horas a una mujer para que cuide a su familia sino de concienciar a sus parejas y a la sociedad de que la maternidad, el cuidado de la casa y demás tareas,  mal asignadas culturalmente a las mujeres,  son cosa de dos: las camas no se hacen solas, la cena tampoco, el baño de los niños/as…etc., etc. Que las mujeres también formamos un papel fundamental educando a nuestros hijos e hijas por igual, pero la sociedad tiene que implicarse no sólo planteando medidas de conciliación sino que la misma ha de hacerse desde dos lados, el masculino y el femenino. (lamentable lo que escuchaba en la radio, donde   un señor indicaba que tras solicitar un permiso de paternidad, en su empresa se rieron de él con esta frase: “¿le vas a dar el pecho?” )

Necesitamos un cambio, para que las mujeres podamos alcanzar las metas profesionales que nos propongamos, que seamos nosotras quienes decidamos qué parte de nuestra vida dedicamos a nuestro trabajo y a nuestra vida personal, que si decidimos tener hijos no encontremos trabas y si decidimos no tener hijos no nos estigmaticen (sobre la nomenclatura NoMo, no mother prefiero no comentar). Que no nos volvamos mujeres salvajes imitando los comportamientos masculinos, en una carrera, que de seguir, así tendremos perdida. Yo no quiero ser una SuperWoman, quiero ser una mujer feliz con mi vida y mi trabajo.

PD: Sobre la imagen que debemos dar, los tacones y otras tiranías sobre la imagen femenina en los negocios hablaremos otro día.

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Diccionario de vaciedades

Por | Miscelánea, Opinión | One Comment

No es que me haya puesto metafísica, y quiera escribir emulando a la gran Carmen Laforet en Nada, pero últimamente sólo nado (otra metáfora, la mutación poética sigue en mí) en un océano,  no azul, por aquello de buscarlos, sino en un océano de vaciedad, término que acuña en los últimos días un cercano “pensador” y que flota por las conversaciones sobre lo mundano y lo divino.

Bueno, al “contenío” (frase mucho más castiza y de entendimiento más prosaico, que me lleva a centrarme) en los últimos días varias cuestiones me han hecho reflexionar sobre la vaciedad que se respira y sobre la vaciedad de ciertas acciones:

Ride for Heart Toronto, 2008.Vaciedad nº 1. Todo está en inglés. Resulta que si a tu marca le pones un término en la lengua de la Gran Bretaña, escalas puntos sobremanera en la profesionalidad de lo que haces:  Counselling, Training, “Tontuning”… pueblan los perfiles de los profesionales y a los empredimientos, es como si a la tienda de mi pueblo, le añaden Store, no van a vender más (del gentivo sajón hablaremos otro día…)

Vaciedad nº 2. Éxito y teoría subyacentes. ¡Qué manía con el éxito!, así nos va, porque no se valora el esfuerzo ni el trabajo bien hecho, en su lugar se premia la  notoriedad, los anuncios de “gurús” , los followers, los “me gusta”, los, los, los… Este afán de lo efímero (“sic transit, gloria mundi”), porque señores el éxito, no es más que eso, viene a remover estos lodos de vaciedad y éxito por encima de otros valores (solo basta con preguntarles a los niños qué quieren ser)

Vaciedad nº 3. Vamos a contar mentiras tralará. Eso de que todo el mundo tiene que ser emprendedor, una marca y veinte mil ideas peregrinas, que se lo cuenten a los investigadores, médicos, científicos que cogen las maletas y se van, y claro te dirán que: “no busques trabajo, que te lo inventes”; claro y también inventes el dinero, las infraestructuras, los medios…, qué daño hacen las sustancias estupefacientes, las generalizaciones y el “emprendimiento para todos”.

Vaciedad nº 4. Emigra y conoce mundo. Que ya lo decía en otro post, qué imagen ha vendido “Españoles por el mundo”, antes de salir de casa hay que salir con las cosas hechas (como decían nuestras madres), con contactos, buscando empresas, oportunidades laborales. Eso de ir a la aventura, para acabar en trabajos precarios y poco cualificados no hace falta que lo busques en otros lados, ya lo tenemos aquí (y en Alemania, a ver si os pensáis que los minijobs son de Apple, chiste malo)

Vaciedad nº 5.  Sé feliz, optimista y todo se consigue. A ver si nos dejamos de leer libros de autoayuda y de algún novelista brasileño, que no pasa nada por agobiarse, por tener un mal día, que todos los que consigueron algo pasaron por los días en “tierras de penumbra”. Pero algunos se jactan de decir que con optimismo se consigue todo, se ve que canjean optimismo por títulos en Harvard. (si te encuentras en un estado de felicidad permanente, escríbeme y dime qué te tomas)

Vaciedad nº 6. Lo que se dice en Internet es palabrita del niño Jesús. Nada se cuestiona, aborregados con la masa, te vas a la wikipedia y palabra de santo. Que hay que hacer lo que dicen los “entendidos” de la red a pies juntillas, a dar pábulo a todo (lo de Toni Cantó es objeto de estudio y tesis), siempre bendecidos por la mirada de “San Steve Jobs”, que ahora va a resultar que la encarnación del “Dios del managament, los discursos y la tecnología”  factura en paraísos fiscales mientras pregonaba su vida ascética. ¡Viva el marketing!

Estamos todos locos o qué (como diría una compañera que tuve), en esa vaciedad, donde se prima el cortoplacismo, la gerencia descabezada, la falta de consulta a los profesionales (no los que se ven, sino los que saben), estamos perdiendo “enteros” a una velocidad de vértigo. Deberíamos volver al noúmeno (visión kantina del término)  para salir de esta vaciedad y esta  nada, que define tan magistralmente Carmen Laforet, esta vaciedad que nos inunda a marchas dobles.

Después de la sesión de “optimismo” toca trabajar y esforzarse.