La teoría de los cuidadores de bonsáis: ignorando el talento.

¿Qué es la teoría de los cuidadores de bonsáis? ¿En qué ignora la gestión del talento?

Ayer, viendo la tele, una directora de RR. HH. hablaba de la importancia de retener el talento en la empresa sobre todo en tiempos de crisis, qué ironía ¿no?. Lo normal sería mantener a los mejores y mejorar como empresa para que  (porque entre tú y yo esto de retener el talento, ya tampoco suena bien, ay, cuánto eufemismo, qué bien nos iría a los de RR.HH. en pensar en cosas más sencillas y no sólo en cambiar nombres).

La teoría de los cuidadores de bonsais

Siempre he sido muy crítica con todo aquello que conlleva la gestión del talento entiéndase, no quiere decir que no sea valiosa, que lo es, sino que las bondades que se predican de la misma no siempre se llevan a cabo. Baste como muestra el cuantioso número de talentos españoles diseminados a lo largo de mundo. Algo se está haciendo mal en el I+D+I, cuando buena parte de nuestros talentos corren a hacer las maletas en busca de mejores oportunidades profesionales y mejor remuneración (que todo hay que apuntarlo). Luego la educación pública española que si tal…

Nota: mientras reviso este post, he escuchado que el Gobierno Vasco estudia incentivar la contratación de “talentos expatriados” (volvemos con el eufemismo, si eres del primer mundo, eres un expatriado, si eres del segundo, tercero… un inmigrante)

Siguiendo en la línea de la gestión del talento, me viene a la cabeza la teoría del/a cuidador/a de bonsáis (el copyright no es mío sino de alguien muy cercano y querido para mí).

¿Qué es la teoría del/a cuidador/a de bonsáis?

Aquellos personajes, personajillos y entes que pululan por la empresa (con bastón de mando incluido) bajo una pátina de saber infinito se cuidan de segar, seccionar, ningunear y menospreciar a todos aquellos talentos y personal que empiecen a hacerle sombra, y por ende, que descubran su mediocridad.

Prefieren seguir cuidando bonsáis y cortando brotes, que aceptar que nunca alcanzarán a sus “bonsáis” y que tan siquiera, son tan lúcidos/as o quieren dedicar tiempo (cuestión más grave) como para hacerlos crecer.

Dentro de la teoría del cuidador de bonsáis, subyace el miedo a lo desconocido, el “aquí siempre lo hemos hecho así”, el que descubran que detrás de esta “buena planta” se esconde alguien con escasos recursos  y con ganas de amedrentar a toda persona que le eclipse, ya se sabe, la mediocridad es un mal muy extendido en todas las jerarquías.

¿Qué hacer frente a los cuidadores de bonsáis?

Considero un paso previo a la gestión del talento, sería la “limpieza de cuidadores de bonsáis” (ha sonado un poco radical…)  que no dejan crecer a los árboles ni alcanzar el camino del talento, apartar tanta parafernalia que adorna esa “estirpe”.

Empezar por gestionar con la cabeza y no con el marketing, lo digo porque caben aquí empresas que llevan a gala la gestión del talento con bombo y platillo y la gestión del “cobro” la tenemos a niveles de los 70.  Si no pagas al talento, el talento se irá, parece obvio ¿no?, pues así estamos… 

De la gestión de la conciliación y los sustos por la ampliación de la paternidad como elementos de fidelización, ya hablamos en otro momento. Qué ocurrencias tienen con eso de que la gente quiera tener hijos…

Parafraseando a Ana María LLopis, para hacer un buen equipo siempre hay que rodearse de gente mejor que uno.

¿Has sufrido a los cuidadores de bonsáis?

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