“Estate al sopesquete”, vas a ser jefa/e por primera vez.

Cerrad las puertas y soltad los galgos, que ya estamos tós. Después de media vida formándote, equivocándote, volviéndote a equivocar y cuando menos te lo espera ( y no es una película, o sí, pero bueno, que me lío, y estoy volviendo a escribir este blog interruptus) alguien decide, tú te ofreces, te proponen, te obligas, te alientan, te explican, te apoyan, te empujan para que seas jefe/a por primera vez, responsable, directivo, manager, coordinador, executive director, gerente/a…

¿Os habías fijado la cantidad de términos que existen para decir lo mismo?  y te “quedas privado” (ver diccionario Chanante) de tamaño premio.

Ahora, alguien en medio de este post infame se pregunta:

  • ¿No existen acaso los programas de desarrollo directivo?, ¿los “mentoring”‘?.

Existen, pero como tengo la última palabra y es mi blog (aquí ya se deduce mi estilo autoritario) os diré que es como conducir, te pueden enseñar, pero a conducir se aprende conduciendo, igual que ya dirigir, gestionar, liderar, empoderar, desarrollar equipos y/o personas y/o talento se aprende (si tengo que poner todos los anteriores no me da la vida).

Llegados a este punto os pondré algunas frases de Muchachada Nui y La Hora Chanante (si no lo conoces no estás dentro de mainstream, ¡viejuno/a!)

Es que yo amo al mundo, amo al mundo cosa bárbara, tooodos los continentes, todas las razas las amo por igual, a lo mejor incluso a los negros más.

(lectores afroamericanos por favor, entiendan el sarcasmo)

La primera cosa que has de aprender, salvo que tengas la suerte de tener que escoger a los miembros de tu equipo, es que cada persona que lo conforma no tiene por qué gustarte, caerte bien o se tu “compi yogui”, pero por todos los medios has averiguar, evaluar y saber cuáles son sus puntos fuertes y débiles, así como evitar estereotipos devenidos del tiempo en la empresa, formación, comportamiento contigo,… Nunca sabrás que vieron, que hicieron, antes de llegar tú.

Me da igual lo que digan los “animalicos” del monte.

Noescuchar, cuando alguien se calza el vestuario de jefa/e, el portátil de jefa/e, el móvil de jefa/e le invade un aura de sapiencia innata y habla, habla, habla, habla, ¿he dicho ya que habla? y no escucha, escucha, escucha y escucha.

Los primeros meses son de escucha, sino todo el recorrido, porque en muchas ocasiones cuando se pone el modo “jefa/e on”, nos olvidamos de escuchar y lanzamos respuestas sin escuchar las preguntas (cuánto daño hace el conductismo clásico).

Boquita, boquita piñonera.

Sí, gente puede ser “estomagante” y en los equipos puede haber conductas, cuestiones y acciones que te ponen la cabeza dando vueltas como la niña del exorcista.

Piensa “chiquino/a”, antes de lanzar un correo diciendo “lo más grande”, revisa tus comunicaciones y si tienes una segunda opinión relevante en tu equipo, compártela.

Yo inventé el control+z.  

Todo no lo puedes hacer tú, tu primer “reset” será de la opción “pardillo/a lo hago todo para que vean lo listorra/o que soy” paso a mejor vida.

Hay que aprender a delegar, formar al equipo para que seas la persona que gestiona, decide y se equivoca (tu mayor fuente de conocimiento). Y no sólo has de delegar sino que aprenderás a tolerar los errores del equipo y no intentar asumir sus tareas en plan salvavidas.

Para que te hagas una idea de la magnitud, he hecho cálculos aquí en el papel del bocata.

Y sí, a veces, la rutina, la presentación de resultados, la burocracia y la gestión ocupan el 90% de tu tiempo, y pospones otras cuestiones que a corto plazo quizá, sólo digo quizás, tengan poco impacto pero que a largo plazo, es la que establecerá su desarrollo.

No te olvides de que además de trabajar, sienten, padecen y quieren estar bien.

¿Cómo fue? ¿Añadirías otra frase?

¿Estás al sopesquete?

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