No me creo las recomendaciones, buceando en perfiles profesionales no me “apasionan muchos de los párrafos escritos. Destilan un cierto olor a “esto ya lo he leído en algún manual para hacer recomendaciones” o es el 15% que le queda a tu perfil para estar completo o ser “estelar”.

En redes profesionales son muchas las personas que solicitan tus recomendaciones (incluso sin que las conozcas mucho, eso es aún peor=, para subir en el ranking de persona más recomendada. Bajo mi punto de vista (que no dogma de fe) me parece que es el seleccionador el que ha de buscar en su red a aquellas personas que deberían recomendar a dicho perfil o candidato/a.

Podréis pensar que lo digo porque en mi perfil no hay recomendaciones (o muy pocas), tampoco las he pedido es cierto (aunque suene a ir sobrada). A pesar de su ausencia, recientemente alguien de mi red me comentó que le habían llamado para pedir recomendaciones sobre mi trayectoria con ellos. Curioso, yo no tengo a esta persona recomendándome, pero la empresa que buscaba referencias encontró que era uno de mis clientes más habituales.

Hay una cierta complacencia a la hora de seleccionar perfiles y la información que en ellos se muestra, deberíamos leer entre líneas, descifrar qué relaciones existen entre “recomendadores” y recomendados. No es la primera vez que veo el caso de hermanos que se retroalimentan en cuanto a referencias se refiere, o lista interminables de recomendaciones de palabras vacías y muy manidas.

Deberíamos probar cambiar el pedir referencias por buscar referencias, no sólo por palabras escritas que proporcionan autobombo sino encontrando aquellos hechos que refrenden las recomendaciones que se nos ofrecen. De las cartas de recomendación, ya si eso, hablamos otro día.

Tampoco me parece justo decir que todas las recomendaciones sobran, sería absurdo, pero apuntar que si todas aquellas recomendaciones fueran refrendadas con hechos, objetivos cumplidos y tangibles, a muchos de los escépticos en recomendaciones nos haría replantearnos muchas cosas.

¿Y tú qué opinas?

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Join the discussion 2 Comentarios

  • Muy interesante Belén!!. Como en todo lo relacionado con el mundo 2.0 lo importante es el contenido. En las recomendaciones también. Está claro que hablar bien de otros posiciona claramente el perfil de esas otras personas, aunque para mi (no sé si en los criterios de los motores de búsqueda estará incluido) dice mucho de quién lo recomienda y de cómo recomienda. Incluir datos claros y “objetivos” sobre el trabajo de la persona, con referencias reales es fundamental en la credibilidad de la recomendación. La recomendación debe poner de manifiesto de manera concreta el trabajo bien hecho, ser una concreción real del mismo.

    En cuanto a las recomendaciones cruzadas, comparto tu opinión, aunque creo que esto es porque la mayoría de las recomendaciones se hacen o se solicitan, al principio de usar Linkedin. Muchas recomendaciones se hacen o se solicitan cuando la red de los usuarios tiene pocos contactos, por lo que es lógico ese trasvase. También pienso que es inevitable, por otro lado, que si has hablado bien de alguien, esa persona se sienta en cierto modo obligada a hablar bien de ti. Por otro lado somos libres de aceptar o no publicar en nuestro perfil una recomendación que nos envían, por considerarla poco importante o por no considerarla una referencia beneficiosa.

    Pienso que hemos pasado de una cultura en la que nos costaba hablar bien de otras personas, y mucho más hablar bien de nosotros mismos o aceptar que otros hablen bien de uno, a otra en la que “recomendar” se ha convertido en un trámite para cumplimentar al 100% el perfil de las redes sociales. Tiene que haber un punto de equilibrio en el cual se manifieste claramente el trabajo bien hecho, por un lado, pero que no se convierta en un mercadeo de referencias. Por mi parte, si alguien ha deseado recomendar mi perfil, lo he aceptado. Y también he pedido recomendaciones cuando me han pedido orientación o ayuda a través de Linkedin y la he brindado desinteresadamente, cuando he considerado que estaba ayudando a alguien que me había pedido ayuda. Esto forma parte de la misma reflexión: culturalmente sigue importándonos demasiado aceptar que la gente hable bien de nosotros, y la sinceridad se olvida. Debemos olvidarnos de la visibilidad y pasar más a la sinceridad con uno mismo y con los demás. El trabajo bien hecho es la mejor venta posible, por lo que si recomendamos o aceptamos recomendaciones (o las pedimos) deben reflejar eso, la concreción del trabajo bien hecho.

    • Belén Claver dice:

      Gracias Nacho, como siempre por mucho envoltorio que se haga, hay que buscar el contenido en el interior.

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