El número de personas en situación de desempleo aumenta; y la orientación laboral y profesional juega un papel muy importante para seguir orientando en positivo.

Ni que comentar tiene que, muchos de los servicios públicos de orientación se quedan obsoletos ante profesionales con mucha experiencia que por primera vez se ven en una situación de paro absoluto, ni que decir también que se limitan a una mera mecanización y a cumplimentar bases de datos donde incluir títulos y experiencia, muchas veces sin poder hacer nada más ante la avalancha de usuarios

Se me ocurren algunas claves para modernizar estos servicios:

Análisis de la situación actual de la persona desempleada.

Análisis de la situación a la que desea llegar, y no siempre es opositar, como tampoco siempre es emprender. Entre ambos extremos hay multitud de formas de trabajo.

Análisis de las herramientas de búsqueda de empleo.

Desde el CV como herramienta primordial, hasta la inclusión de perfiles profesionales en red y bolsas de empleo.

Los orientadores no deben quedarse atrás y han de conocer todas las herramientas que nos ofrece internet como potente buscador y optimizador de recursos. Es curioso, que pocas veces se analizan los CV que presentamos en servicios públicos de orientación, intentando mejorar y adecuar a las ofertas.

Análisis de las habilidades en la búsqueda de empleo.

Desde presentaciones personales, entrevistas, hablar en público, motivación, autoestima, autoconocimiento. Buscar empleo no es sólo un proceso de búsqueda, sino de conocimiento personal.

Revisión de los parámetros de búsqueda y definición de objetivos.

Si algo no da sus frutos, hemos de revisar sus parámetros y definir nuevos objetivos. Se trata de ser realista, no de definir imposibles. Este plan puede ayudarte.

Servicios de outplacement y recolocación de perfiles experimentados.

No se trata de orientar sino de descubrir nuevas vías y herramientas para encontrar empleo. Es un proceso de autoconocimiento y de revisión de objetivos profesionales y personales. Explorar otras vías desconocidas hasta entonces.

En definitiva, la orientación laboral en los servicios públicos de empleo no puede reducirse a una mera entrevista en la que incluir todos nuestros cursos y títulos. Y mucho menos, podemos considerar siempre la opción de opositar como la única manera de salir de la situación.

Tampoco debemos estandarizar procesos y situaciones, debiendo diferenciar tipos de desempleados y los servicios que requieren.

¿Será posible?

¿Nos faltan medios?

¿Nos faltan herramientas?

¿Nos faltan más profesionales?

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