Ya estoy de vuelta, a escribir, de vuelta de otras cosas también, es lo que tiene hacerse mayor. Después de hacer propósito de enmienda, tomar la medicación y ser una buena chica, he vuelto por mis fueros y estoy “on-fire” con cosas que se publican sobre el comportamiento y, sobre todo, con “ítems” que se utilizan para hacer observación en las redes sociales y extraer información del candidato/a, basado en no sé que estudio o técnica de observación conductual.

Para empezar, la psicología no es una ciencia pura, o al menos, ha sido siempre el sempiterno debate, si se encuadra dentro de las mismas o de las ciencias aplicadas. Ésto no es óbice para ser cuidadoso/a con lo que se publica bajo la pátina de métodos de observación y al menos refutarlo con experimentos, ensayos … El chafarderismo  y voyeurismo 2.0 los dejamos para GH y los “realities” políticos.

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En esta jauría de ponerle la cabeza como un bombo a las personas que buscan un empleo; me encuentro con cuestiones como que un/a reclutador/a puede observar  no valorar en tus redes sociales/profesionales:

Con quién te relacionas…

Que me vayan pasando el manual de las personas con las que he de relacionarme, ya. No iba esto de saber hacer cosas, de tus competencias, de demostrar; ahora van y nos cambian el rumbo (o quizás no cambió nunca). Todo esto va de con quién te relacionas (de aquellos polvos estos lodos), aquello de que importan más las relaciones que tus méritos, esto nos hará crecer… Si aún sigue siendo más importante a quién conoces o con quién te relacionas, bienvenidos a una larga era de “mediocracia”, tan común en estos tiempos.

La música que escuchas.

Si una persona mira mi cuenta de  Spotify puede ver que escucho una miscelánea de la que yo misma me sorprendo en ocasiones, hay días que hasta me he puesto a escuchar la susodicha bicicleta: llévame, llévame en tu bicicleta… (pero llévame ya y pronto…) No entiendo este espíritu melómano de los/a seleccionadores/as por saber qué música escuchan los/as candidatos/as, ¿están faltos de listas de reproducción?,  ¿de nuevos talentos musicales?… Salvo por curiosidad, no le encuentro el paralelismo con ninguna competencia, pero como hay estudios de todo igual me he perdido éste también.

Tu sentido común.

¿Eso cómo se mide? ¿en emoticonos?, ¿en frases de autoayuda?, ¿en…? Estoy empezando a pensar que me debí saltar muchas clases de psicología (esos bares de pinchos de Salamanca, cuánto daño hacen). De esto no me acuerdo o ¿es una nueva asignatura optativa? “Sentido común y buenos alimentos” reza el nombre. Me pierdo o quizás hemos perdido el sentido común los/as reclutadores/as. Qué es el sentido común: no cuestionar, no criticar, babear ante los influencers de turno, seguir la masa, ser políticamente correcto… Más datos y menos percepciones sesgadas.

Tu personalidad.

Si mi profesora de personalidad leyera esto, estaría dando vueltas en su silla cual niña de El Exorcista. Meses que nos pasamos mis compañer@s y yo leyendo manuales, artículos y reseñas para un sólo autor y su teoría de la personalidad… Ahora con sólo mirar tus redes sociales, ya sabes la personalidad de la persona a la que quieres seleccionar. ¡Años a la basura!, ¡qué me devuelvan mi título!. RR.SS. 1 – Teorías de la personalidad 0 (sobre la idoneidad de aplicar test de personalidad también podemos tener un extenso debate, pero no lo voy a tocar hoy)

Tu apariencia.

O_O, esto no es observación es evidencia, y es evidente que si pones el huevo de twitter o el icono de LinkedIn no vamos a saber quién eres, ni aún poniendo los ojos como cuando leías los libros de “El ojo mágico”. Observación 0 – Evidencia 1. Sobre si lo tienen más fácil lo guapos/as, aunque te fastidie sí, pero tampoco es cuestión de que se mueran los feos/as, también somos seres que tenemos corazoncito y nuestro público. Sobre las fotos que subes en Facebook, no opino, pero solo una cuestión en mi tiempo libre salgo con quien quiero y hago lo que quiero. ¿También vamos a fiscalizar el tiempo libre y el “libre albedrío”? Vaya tela.

Qué lees.

Bien, como información adicional y de relleno está genial, pero para un proceso de selección, me quiere alguien explicar por qué he de recitarle mi lista de lectura. Se me ocurren varias cosas, una que te pregunte por los libros técnicos que has leído, hasta aquí todo normal, pero eso no implica que comprendas lo que lees, de hecho la compresión lectora es una cualidad poco extendida, a veces, ni yo entiendo mis post. Si te pregunta por el libro “no técnico”,  qué competencia extraigo, ¿qué te gusta leer? ¿que tenemos los mismitos libros? ¿cuántos libros puntúan para ser trending topic?. Si te digo que mi estantería está llena de libros de novela negra, ¿revela mis tendencias psicópatas? ¿mis ganas de sangre? ¿el lado oscuro de la fuerza?.

Tus fobias.

Acabáramos. Se cuenta que los sociópatas tienen en su estado en las RR.SS. el nombre de un disco de Siniestro Total (si aún no lo sabes, ver discografía). ¿En serio tengo que saber las fobias de los candidatos/as?. Sólo se me ocurre una: fobia al trabajo, y de momento en los procesos selección la palabra más repetida es soy muy trabajador/a. De las filias y parafilias no hablo, no lo permite mi religión.

No sigo. Lo que me preocupa  no es lo que un reclutador puede observar de ti en las RR.SS. sino que en pos de ese método pseudocientífico refrendado por “psicologo/aquequisoserloperosequedóencharlatánsocial”, se esconda una curiosidad insana o se sobrepasen límites que corresponden a la intimidad y privacidad de las personas. También alguien me dirá que si no quieres que se sepa, no lo cuentes, que es público, cierto es. Aunque no es menos cierto, que el hecho de que se muestre no significa que pueda emplearla como parámetro o item de selección, ¿dio el consentimiento el candidato/a?.

Lo dicho, psicología mucha, y de la mala, más. Buena educación mucha, hipocresía y corrección más.

He vuelto, haciendo amigos.

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